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Patrimonio Histórico y Cultural

ASENTAMIENTO DE ÉPOCA PREHISTÓRICA

Acceso

A 1 km. de Herce, en el topónimo de Las Losas, enfrente del pueblo, en un descampado en alto al otro lado del Cidacos, en la confluencia entre éste y el barranco Valles.

Descripción

Se trata de unos restos que cuentan con materiales líticos de cuarcita y sílex concretamente del Eneolítico o Calcolítico, o quizás del Bronce Inicial. Restos similares se encuentran en Quel y en Arnedo. Hay varias hipótesis al respecto pero es posible la existencia de algún poblado de la época señalada en la zona, aunque no se han realizado las excavaciones pertinentes.

Particularidades

Se trata de restos singulares y poco frecuentes en la zona.

Estado actual

Sin rehabilitar. Cubiertos de vegetación.

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No existen

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Más información

· PASCUAL MAYORAL, P. y PASCUAL GONZÁLEZ, H., Carta arqueológica de La Rioja. I. El Cidacos, Logroño, Col., "Amigos de la Historia de Calahorra", 1984.

RESTOS ROMANOS

Acceso

A 1 km. de Herce, en el topónimo de Las Losas.

Descripción

Indicios de lo que pudo ser una villa romana. Abundantes hallazgos cerámicos (cerámica común y sigillata), t�gulas, fragmentos de pilastras y otros elementos constructivos aprovechados en la construcci�n de un garaje moderno en el borde de la terraza, como restos de un arco, un capitel de pilastra, una piedra estriada y varios sillares romanos. Junto al garaje tambi�n existen varios molinos y morteros rotos, al este del conjunto un sepulcro antropomorfo sin tapa y vaciado, y en el corte del río varios enterramientos más. El lugar tendría un cierto valor estratégico pues era paso obligado dentro de la citada calzada romana del Cidacos, que cruzaba hacia Préjano precisamente junto a este asentamiento de Las Losas por el barranco Valles.

Particularidades

Es prácticamente la única localidad de la zona que posee restos romanos fehacientes.

Estado actual

Sin rehabilitar. Cubierto por piedras y vegetación.

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No existen.

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Más información

· PASCUAL MAYORAL, P. y PASCUAL GONZ&Acute;LEZ, H., Carta arqueológica de La Rioja. I. El Cidacos, Logroño, Col., "Amigos de la Historia de Calahorra", 1984.

CUEVAS RUPESTRES

Acceso

A unos 60 m. hacia el noroeste del castillo de Herce y también a lo largo de todas las paredes verticales del lado sur del cerro de El Salvador y de los otros cerros que dominan el pueblo.

Descripción

Nos encontramos con dos grupos diferenciados de cuevas:
- Por un lado dos pequeñas cuevecillas artificiales excavadas en la roca con bancos corridos en su interior. Están relacionadas con el castillo y excavadas en una zona donde la propia peña natural se mezcla con restos de muros de mampostería que sólo conservan el macizo interno de morrillo, dibujando una especie de recinto fortificado. Quizá pertenecieron a una fortificación anterior, o bien constituyeron una barrera exterior de la torre que cerraría una amplia explanada que se encuentra en un nivel inferior. Ambas se horadaron en la vertiente interna de esta mezcla de roca natural y muro artificial perfectamente adaptada a la topografía. Desconocemos tanto su cronología como su función original.
- Por otro, grupos de cuevas ubicadas en los siguientes parajes:
  · Complejo de cuevas del topónimo El Juncal, en el paraje Cuesta de Sarranco, con ermita semiexcavada en la roca, ubicada en la margen izquierda de la carretera de Calahorra-Garray.
  · Cuevas en el paraje de El Cueto, situado dentro de la Peña de El Moro, al oeste de la ermita de El Juncal.
  · Cuevas en la Peña de El Moro.
  · Cuevas en el Cerro de El Salvador, dentro del paraje del mismo nombre, donde se ubica el castillo y la ermita homónima.
  · Cueva en el paraje de Higuerri.
  · Cueva en el paraje del Barranco Higuerri.

Particularidades

Las cuevas son un fenómeno muy peculiar que se da en varias zonas de La Rioja pero también en varias zonas del mundo, y que todavía se encuentra en proceso de investigación. De hecho existen varias tipologías y varias hipótesis al respecto de su utilización:
- De tipo religioso: cuevas monasterio, cuevas eremitorio, cuevas ermita o cuevas iglesia de tradición altomedieval, pues antes de la invasión árabe, en época visigótica, fueron habitadas por eremitas, anacoretas o monjes. Esta tipología hay que relacionarla, por tanto, con el fenómeno del monacato rupestre altomedieval, que se dio en todo el ámbito del Mediterráneo.
- De tipo doméstico: cuevas vivienda, cuevas trastero y leñeras, ya que en épocas más recientes se utilizaron para vivir y para guardar los enseres domésticos, los aperos de labranza y la leña. Muchas de estas casa cueva estuvieron habitadas hasta hace escasas décadas.
- De de tipo económico: cuevas palomar, cuevas colmenar o abejeras, cuevas corral, cuadra o pajar, y cuevas bodega, que se utilizaron para diversas explotaciones económicas como la cría de pichones en el caso de los palomares, la colocación de colmenas en el caso de las abejeras, la cría y custodia de diversos animales domésticos (gallinas, conejos, caballos, burros) en el caso de los corrales y cuadras, y para uso vinícola en el caso de las bodegas. Como esta última función va desapareciendo, muchas de estas bodegas han acabado convirtiéndose en lugares de ocio y esparcimiento.

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No existen.

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Más información

- MONREAL JIMENO, L. A., Eremitorios Rupestres Altomedievales (El Alto Valle del Ebro), Bilbao, Universidad de Deusto, 1989, pp. 213-217.
- GONZÁLEZ BLANCO, A. (Editor), Los columbarios de La Rioja. Antig�edad y cristianismo, núm. XVI, Murcia, Universidad de Murcia, Área de Historia Antigua, 1999.
- HERNÁNDEZ DUQUE, F., MARTÍNEZ-LOSA HERCE, Mª J., TRINCADO RUIZ, A., Inventario y clasificaci�n tipológica de elementos rupestres de interés cultural en el valle medio del río Cidacos, 2001.
- GONZÁLEZ BLANCO, A., Las cuevas y el cristianismo en el valle del Cidacos. S. V-XII: 700 años de historia recuperados, I Congreso sobre Monacato Rupestre en La Rioja, Arnedo, 15, 17 y 18 de abril de 2001.

TORRE-FUERTE

Acceso

Al noroeste del pueblo, encima de unas peñas rocosas. El acceso fácil es a través de un camino que discurre por la vertiente norte y que está asfaltado. Hay otro camino que sube por las peñas orientales y que se utiliza cuando se celebra la romería a la Ermita de El Salvador y que, por supuesto, es mucho más complicado.

Descripción

La torre de Herce era de planta cuadrangular con ingreso hacia el este, pero las ruinas que quedan tienen forma de L. Los muros, muy espesos y macizos, de gran grosor y calidad, eran de aparejo de sillarejo y sillería de arenisca de la zona rellena con morrillo. En general la vertiente interna se realizó con sillares bien escuadrados, mientras que la externa es de sillarejo. Todos ellos están desmochados en su parte superior, así como llenos de cascotes y muy descarnados sobre todo la zona más occidental del muro norte.
Se ha perdido la cubierta, pero junto al ingreso en el este, existen restos del arranque de una bóveda de cañón apuntado en el muro norte, y el apeo de una bóveda de crucería en el mismo muro, a continuación de una bóveda de cañón. Esto indica que el espacio interior de dicha torre constaba de dos ámbitos: el más oriental se cubriría con bóveda de cañón apuntado, y el más occidental con bóveda de crucería sencilla. Dicho patio interior está actualmente lleno de tierra y escombros. Existen varios huecos para contener una estructura de vigas de madera que dividiera la torre en uno o varios pisos holladeros en su interior. El acceso a estos pisos se realizaba en muchas ocasiones con escaleras movibles, de mano, si no se disponía de escaleras fijas en husillo.
El desmochamiento superior de la torre nos impide saber si se remataba con almenas. De hecho, no conserva ningún elemento defensivo. A unos 50 o 60 m. de la torre hacia el noroeste, al lado de la vía de acceso al conjunto monumental, quedan vestigios de unos gruesos muros que sólo conservan el macizo interno de morrillo y que podrían pertenecer a una fortificación anterior, o bien constituir una barrera exterior de la torre que cerraría una amplia explanada que se encuentra en un nivel más bajo que aquella. En este ámbito aparecen rocas mezcladas con restos de muros de mampostería, dibujando un recinto fortificado. La construcción a base de mampostería con mortero, argamasa o morrillo se adapta perfectamente a la topografía. Su desmochamiento superior también nos impide conocer cómo era el remate. Da la impresión de que la puerta de esta muralla, que permitiría el acceso a todo el conjunto, estaba situada en la parte norte del mismo, junto al actual camino.
Las defensas naturales de la torre estarían constituidas por dos elementos: por el propio escarpe de la roca, que la hace inaccesible por su flanco meridional, y por esa barrera defensiva de la que hoy sólo quedan escasos restos, que protegería la zona septentrional, m�s accesible y vulnerable. Ciertamente esta construcción está ubicada en un enclave de gran importancia estratégica desde el que se aprecia gran parte del valle del Cidacos y de las montañas que lo rodean, como la Peña Isasa, Peñalmonte y la Sierra de Yerga .
En cuanto a los datos históricos sobre la torres son muy escasos, pero se podría datar en el siglo XIII por el aparejo de sus muros y el uso de bóvedas de cañón apuntado crucería que pueden observarse a través de los restos conservados. Formaría parte de la misma línea defensiva de Autol, Quel, Préjano y Arnedo El castillo y su alcalde Miguel de Jubera se citan en 1200, año en que en él hace una donación a la señora Doña Giomar. El rey Alfonso VIII había dado la villa a ella y su marido Diego Ximénez. Pero es posible que para entonces ya hubiese un castillo.
Dos castillos existían en 1246, cuando los señores Alfonso López de Haro y Doña María Álvarez de Cameros fundan allí un monasterio cisterciense, dándole al mismo la villa y su castillo.
En la documentación de fines del siglo XV y comienzos del XVI se menciona una fortaleza que se estaba construyendo en la villa: el 24 de julio de 1494, los Reyes Católicos a través del Consejo de Castilla y León, dictan una comisión desde Segovia al corregidor de Calahorra y Logroño, el licenciado Francisco de Vargas, a petición del monasterio de Santa María de Herce, sobre los atropellos que les estaba causando Juan de Berrañón, vecino de Arnedo, el cual se había construido una fortaleza cerca de la villa de Herce, que pertenecía a dicho monasterio. Desgraciadamente, en ningún momento se precisa el lugar donde se estaba construyendo dicha fortaleza, y tampoco se sabe cómo acabó el asunto: si finalmente Juan de Berrañón pudo terminarla o si tuvo que derribar lo que había edificado.
Hasta el siglo XX prácticamente se produce un vacío en la documentación. En este siglo la torre ya es de propiedad municipal y no se conocen intervenciones hasta la rehabilitación de la misma en 2008.

Particularidades

Los castillos de La Rioja son, al menos en su origen, símbolo de las continuas guerras de conquista y reconquista que se produjeron en el país durante ocho siglos entre los reinos musulmanes de Al-Andalus y los de la Hispania cristiana. La mayoría surgieron, por tanto, entre los siglos VIII y XV, época de la dominación musulmana, con distintas finalidades: para defenderse del enemigo (unas veces cristiano y otras árabe), para proteger a la población y para mantener la conquista del territorio e impedir que fuera arrebatado. Después, tras la reconquista, siguieron siendo el blanco de diversas contiendas, pero ya entre los distintos reinos cristianos (navarros y castellanos en nuestro caso), multitud de veces enfrentados por asuntos territoriales.
La torre de Herce es uno de los prototipos de castillo roquero o roqueño, y probablemente no fue construido ex novo en el siglo XIII, sino que tuvo que sustituir a otro anterior edificado en la Alta Edad Media, relacionado quizás con las luchas de conquista y reconquista entre musulmanes y cristianos, el cual probablemente se arruinó pronto. Por su estratégica situación, dominando un amplio campo visual del valle medio del Cidacos, pudo ejercer como torre de vigilancia, de señales, óptica, vigía o atalaya para vigilar los amplios espacios que controla visualmente, y para comunicarse con los otros castillos o torres de la zona.

Estado actual

Consolidado y rehabilitado en su totalidad. Se puede acceder a la torre a través de una escalera. El entorno es uno de los miradores más espectaculares y completos de La Rioja. Su rehabilitación tuvo lugar gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de la localidad y a la ayuda europea Leader Plus. Inaugurado en la celebración de la romería a El Salvador en Mayo de 2009.

Visitas

Se puede acceder andando, aunque es una pendiente fuerte. También se puede acceder en coche. Con autobús es imposible pero desde el Ayuntamiento de la localidad solucionan la subida. Asimismo para visitas contactar con el Ayuntamiento. El entorno de la torre está adecuado perfectamente para el aparcamiento de coches y para el desarrollo de un almuerzo.

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Más información

-ESTABLÉS ELDUQUE, J. Mª, Castillos de La Rioja, León, Ediciones Lancia, 1993.
-GOICOECHEA, C., Castillos de La Rioja. Notas descriptivas e hist�ricas, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1949.
-MOYA VALGAÑÓN, J. G., RUIZ-NAVARRO PÉREZ, J., ARRÚE UGARTE, B., Castillos y Fortalezas de La Rioja, Logroño, Caja de Ahorros de La Rioja, 1992.
-SÁENZ, M., Estudio Histórico-Artístico de la Torre de Herce, depositado en el Ayuntamiento de la localidad en 2008, producto del proyecto de recuperación de La Torre. Inédito.
-MARINO PASCUAL, J., Castillos de La Rioja. Base Documental para su plan de protección, Logroño, 2006.

IGLESIA DE SAN ESTEBAN

Acceso

A través de la plaza principal de la localidad.

Descripción

Iglesia parroquial de San Esteban protomártir. Fue construida e sillería en el siglo XVI, aunque se realizaron algunas mejoras en el siglo XVIII. El edificio consta de una nave dividida en dos tramos, crucero y cabecera ochavada de tres paños. Los dos tramos de la nave están cubiertos por terceletes, mientras que sobre la cabecera y el crucero pueden observarse crucerías estrelladas. La capilla, sobre la que se asienta la torre, est� situada a los pies del último tramo, sirve como baptisterio y está cubierta con aristas. Al norte de la cabecera se encuentra la sacristía, con dos tramos de cubierta moderna que sustituye a lunetos y cúpula. La portada, en arco triunfal, está orientada al sur, se trata de un arco de medio punto con hornacina en alto con la imagen de San Esteban, romanista de comienzos del siglo XVII.
En general parece una construcción de comienzos del XVI, con decoración de bolas en la cornisa, rehecha en diversas épocas ampliando las capillas del norte, añadiendo en el XVIII la sacristía, capillas del último tramo con la portada y capilla de los pies, fechada al exterior en 1779.
Lado Evangelio: En la capilla del primer tramo, retablo de un cuerpo y ático, en tres calles, con columnas bulbosas y estípites, con imagen titular de Santa Ana y otra de la Virgen de la Nieve.
Presbiterio: Decoración al fresco ilusionista con medallones de diversos santos. Gran retablo mayor de tres cuerpos y ático en tres calles y pulseras en los dos superiores, con pilastras y balaustres decorados con grutescos, en el banco tablas y en el cuerpo imágenes variadas, en las pulseras pinturas en tabla.
Lado Epístola: En el brazo del crucero, retablo de cuerpo y ático en tres calles, rococó en la segunda mitad del XVIII, con imágenes modernas. En la capilla del primer tramo retablo de banco y cuerpo. Variadas imágenes.
Coro: Imagen del Crucifijo, sillería de doce asientos, órgano en caja y cerrando la capilla reja de hierro.
Sacristía: Cajonería de tres cuerpos de tres cajones del XVIII, mesa de nogal, seis columnas bulbosas de retablo, imagen de crucifico, relicario con inscripción.

Particularidades

La torre es moderna. El 8 de Septiembre de 1965, el Obispo don Abilio inauguraba la torre que dos años antes se había derrumbado sobre la iglesia.

Estado actual

Bueno. Altar y retablo principal en perfecto estado.

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No existen.

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Más información

- MOYA VALGAÑÓ., (y otros), Inventario artístico de Logroño y su provincia, Tomo II: Cenicero-Montalbo en Cameros, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1976.

ERMITA DE EL SALVADOR

Acceso

La ermita de El Salvador estáa en lo alto del monte de su nombre, al sureste del castillo, y al igual que éde propiedad municipal. El acceso es el mismo que para el castillo.

Descripción

Los restos actuales pertenecen al siglo XVIII, con numerosas intervenciones durante el siglo XX, aunque se menciona desde el siglo XVI. Exteriormente está construida en mampostería revocada imitando ladrillo con refuerzos de sillería en el zócalo, en las esquinas, en el centro de los muros y en los vanos. Es de planta rectangular de una nave, y posee techumbre a dos aguas con tirantes, ingreso de medio punto orientado al sur hacia los pies y dos ventanas rectangulares enrejadas, una en el muro sur de la cabecera y otra en el oeste de la nave. Los datos documentales más antiguos son de1556, citándose en el Libro de Visita del licenciado Martín Gil. Sabemos de su historia gracias a una constante en las ermitas, que son las obras de reparación que siempre quedaban registradas en los libros de fábrica de las iglesias a las que pertenecían o en los libros de las cofradías si es que las ermitas estaban regidas por una. Normalmente las reparaciones solían ser ordenadas por el visitador general del obispado al que pertenecía la ermita.
Según los libros de cuentas en la ermita de El Salvador se llevaron a cabo diversas reparaciones, como la de 1612, cuando se fundió una campana y se hizo una puerta; la de 1614, en la que se pagó a Melchor de Lorena, vecino de Herce, por una puerta y una reja que hizo para colocarlas delante del altar, y el visitador ordenó hacer una pintura al óleo con el tema de la Ascensión; la de 1615 en la que Martín de Foruria, vecino de Arnedo, hizo en su lugar un retablo (el conservado en la actualidad) o la de 1619 cuando se hizo una cruz y una veleta para el tejado y una alacena para el aceite y se aderezó el campanario.
Hasta 1792 se conocen más intervenciones, como la reparación del tejado, el lucimiento de la capilla, la realización del cuadro de la Asunción, el aderezo del campanario, la construcción de ventanas o la mejora del entorno.
En un documento suelto de 1810 se anota que en ese año se vendieron muchas propiedades de la ermita, y aunque no consta el motivo, quizás dichas ventas estuvieran motivadas por alguna reparación de envergadura en la fábrica, ya que en la Visita Pastoral de 1821 se halló decente y sólo se anotó la necesidad de blanquear las paredes y de poner una puerta con una buena cerradura para que no se volviera a introducir ganado ni se utilizara como corral. En la última Visita de que hay constancia, la de 1828, la ermita se encontró en estado regular, sugiriéndose de nuevo el mantenimiento decente de la misma.
Hasta 1971, año en que se volvió a arreglar a expensas de los vecinos del pueblo, siendo párroco Tomás García Reinares, no se registran más datos, exceptuando la inscripción existente en uno de los peldaños de las escaleras que hay ante el ingreso, realizada el 16 de mayo de 1938 por Lázaro Ortega Simón con un instrumento punzante en el propio mortero de cemento, y que nos sirve para fechar la última reparación de dichas escaleras: "Lázaro Ortega Simón. Herce, a 16 de Mayo de 1938".
En 1997 fue revocada de nuevo mediante la iniciativa privada de Salvador Ibáñez y Félix Abad, como demuestra otra inscripciín existente en el muro oeste, a los pies del templo, que fecha la terminación de dichas obras el 7 de noviembre de ese año: "SOCIOS SI [Salvador Ibáñez] FA [Félix Abad] 7-11-97". En el interior se conserva en el lado del evangelio, un lienzo en mal estado de la Vocación de San Pedro, barroco de mediados del XVII; y en la cabecera, otros lienzos de San Francisco Javier y San Bernardo, barrocos del XVII, y un relieve titular de la Ascensión de Jesús a los cielos, romanista de 1616. Este relieve forma parte de un sencillo retablo perteneciente al edificio primitivo, pues es de fecha anterior al actual. Recordemos que en 1614 el visitador del obispo había mandado hacer una pintura al óleo con el tema de la Ascensión, pero parece que en su lugar, Martín de Foruria, vecino de Arnedo y de procedencia vasca, realizó este relieve en 1615, pintándolo en 1616 Francisco López de Briñas, vecino de Arnedillo, según inscripción del zócalo. La guarnición del retablo y su colocación en 1616 fueron obra de Melchor de Lorena, vecino de Herce.
El conjunto arquitectónico del retablo consta de un pequeño zócalo con decoración geométrica y ménsulas acanaladas en los extremos. Sobre él se sitúa el panel cuadrangular con el relieve, enmarcado en molduras lisas y flanqueado por estípites cajeados. El conjunto se remata con un frontón curvo roto en volutas. Sus formas responden a una fecha avanzada del romanismo riojano, tendiendo hacia el barroco. Forman la escena doce figuras de Apóstoles, la Virgen y Cristo, en una equilibrada composición en forma de aspa: arriba se sitúa Cristo; a los lados, en V, los Apóstoles; y las dos figuras del primer plano, la Virgen y un Apóstol, llenan la mitad inferior de la composición. Los plegados están modelados a base de grandes y largas ondas, característica del ropaje manierista. La técnica de ejecución de rostro, pelo y barba está dentro de la ortodoxia romanista: los rostros son severos, poco expresivos, de nariz recta, mandíbulas recias, cuidadas cabelleras y barbas rizadas que facilitan el juego de clarooscuro. No obstante, hay otros detalles con influencias del incipiente barroco.
El estilo se encuentra dentro de los talleres romanistas de Arnedo capitaneados por Antonio y Juan de Zárraga, con quienes Martín de Foruria realiza algunas obras conjuntamente. Este escultor hizo en 1617 el retablo para el altar mayor de la iglesia del convento de Santa Clara de Arnedo (Museo Diocesano de Calahorra), y en 1619 la imagen titular de la portada de la iglesia de San Esteban de Herce.

Particularidades

Respecto al culto de la ermita, desde tiempos inmemoriales se sube a ella en mayo, el día de la Ascensión (y por ello el relieve del retablo representa esta escena), celebrándose a continuación una misa solemne. Antaño, antes de la fiesta se hacían tres días de rogativas, -lunes, martes y miércoles-, según lo ordenaba la liturgia, correspondiéndole a esta ermita la rogativa del martes. Esta costumbre se mantuvo hasta 1972, pero a partir de esa fecha se trasladó al domingo anterior a la Ascensión, por las circunstancias laborales propias de una época ya más industrial que agrícola.
En la actualidad se celebra una romería en Mayo, que implica la subida a pie hasta la ermita, la celebración de una misa en la que se bendicen pan y vino y una comida de hermandad de todos los miembros de la localidad.

Estado actual

Bueno.

Visitas

No existen excepto el día de la romer�a al Salvador.

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Más información

- CALATAYUD FERNÁNDEZ, E., "El relieve de la Ascensión de la ermita de El Salvador de Herce, noticias de los artífices". Homenaje al profesor Hernández Perera. Madrid, Universidad Complutense, 1992, pp. 475-512.

CONVENTO DE LAS BERNARDAS

Acceso

En el centro de la población, donde fue fundado.

Descripción

Fue fundado el 25 de noviembre de 1246 por los esposos Alfonso López de Haro y María Álvarez de los Cameros, propietarios de la villa. Por decisión de los fundadores el convento quedó sujeto desde el primer momento a la autoridad del abad de Iranzu. A su vez, la villa de Herce había sido entregada en señorío por Alfonso VIII en abril de 1173 a Diego Jiménez de los Cameros y a su mujer Guiomar Pérez de Traba, por los servicios que aquél había prestado a la corona. María Álvarez de los Cameros la poseería por ser descendiente de éstos cuando en 1246 la cedió con su marido al monasterio cisterciense, dentro del reinado de Fernando III el Santo. Al año siguiente, en 1247, el papa Inocencio IV confirmó por bula la fundación de dicho monasterio, con su jurisdicción y dotación de bienes.
El dominio señorial del monasterio se basaba en tierras y derechos jurisdiccionales fundamentalmente. Pero tras la fundación del monasterio, la villa de Herce pasa de ser de señorío a tener jurisdicción de abadengo, y la abadesa se convierte en la señora feudal, nombrando alcalde ordinario y siendo señora "de horca y cuchillo", es decir, teniendo derecho a ejercer la jurisdicción sobre Herce y sus dos aldeas próximas, las dos Santa Eulalias. Así, en 1246, la villa pasa de ser de los señores de Cameros a ser de la abadesa del monasterio. Evidentemente esto creará rivalidades entre los señores y la abadesa.
A partir de su fundación el monasterio participa activamente de la vida de la zona ampliándose su patrimonio de forma considerable. Los conflictos fueron una constante tanto con otros señoríos como con los vasallos de la zona: problemas políticos con los primeros y problemas socioeconómicos con los segundos. Por ejemplo, son muy conocidas las persecuciones que hicieron de los mudéjares.
La peculiaridad de este señorío en el que las monjas debían guardar una rigurosa clausura y no reunirse cara a cara con sus vasallos, ni siquiera en los momentos de mayor tensión.
El poder de la abadesa era tanto religioso como civil y penal. Pero a pesar de que a lo largo de su existencia, su poder e influencia en la zona fueron considerables, desapareció irremediablemente en 1837 con la desamortización de Mendizábal, como tantos otros que corrieron su misma suerte. Las monjas se trasladaron entonces al monasterio de su orden en Santo Domingo de la Calzada, y en 1873, los restos que quedaban en Herce fueron llevados a la iglesia parroquial de San Esteban.
El monasterio contaba con iglesia, dependencias conventuales, cárcel, un molino (el Molino del Patio), y un huerto al otro lado de la carretera actual, donde hoy se ubican unas viviendas adosadas. Todo ello ha desaparecido, excepto escasos vestigios de lo que fue la iglesia, que a�n subsisten en la Plaza de la Constitución, dentro de un almacén de propiedad privada, el cual conserva una gran puerta adintelada de piedra de sillería, con una hornacina acristalada en su parte superior que alberga una imagen de Santa Ana. Dentro hay un tramo cubierto con bóveda de crucería estrellada sobre columnas adosadas y ménsulas, de comienzos del XVI, y parte de otro con cañón apuntado, quizá más antiguo. (Hasta hace unos años se conservaba otro tramo de crucería igual, pero finalmente fue derribado). A los pies del tramo de cañón apuntado hay un antepecho con un fragmento de claraboya en forma de celosía rectangular de estilo flamígero, con influencia tanto de las tracerías hispanoflamencas típicas de la época, como del arte mudéjar, influjo este último debido quizás a la población musulmana que trabajó al servicio del monasterio.

Particularidades

En la calle de San Juan existe un arco de sillería de medio punto con un escudo en mal estado en la parte superior, el cual contiene una leyenda de la época de Felipe II con la fecha de 1596:
"Reinando la majestad del rey don Phelipe nuestro señor, segundo deste nombre, se tomó la posesión del patronazgo desta casa por la Corona Real de Castilla. Tomóla por su mandado don Nuño de Ocampo, corregidor de las ciudades de Logroño y Calahorra, capitán general de la montañas de Navarra, a 25 de noviembre, año 1596".
Muchos autores y durante mucho tiempo se consideró una puerta de muralla, creyendo que Herce había sido una localidad con muralla, pero no responde a tal función, ya que la zona ornamentada con el escudo es precisamente la que da al interior de la villa. En realidad este arco fue la portada de las edificaciones conventuales del monasterio, que se situaban precisamente en esta zona. Además, la inscripción alude al cambio de patronato por Felipe II en 1596, con una evidente significación política, pues es una advertencia explícita a los Ramírez de Arellano para que dejen de entrometerse en el funcionamiento religioso de la institución y en el gobierno de los vasallos de la abadesa, como habían venido haciendo hasta la fecha.

Estado actual

Prácticamente desaparecido, solamente se conservan los fragmentos señalados en la descripción y en el apartado particularidades y que pueden apreciarse en la fotografía.

Visitas

No existen.

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Más información

www.cidacosdigital.com/2010/05/19/herce-historia-del-monasterio-de-sta-maria-de-herce
- DIAGO HERNANDO, M., "Un monasterio cisterciense femenino en tierras riojanas: Herce entre los siglos XIII y XVI". Cistercium, núm. 188, enero-marzo 1992, pp. 129-151.
- PÉREZ CARAZO, P., "El ejercicio del poder en el abadengo de Santa María de Herce en la baja Edad Media", Los espacios de poder en la España medieval: XII Semana de Estudios Medievales, Nájera, del 30 de julio al 3 de agosto de 2001, 2002, pp. 583-597.
- PÉREZ CARAZO, P., "Santa María de Herce y sus relaciones con los señores de Cameros", Los monasterios riojanos en la Edad Media: historia, cultura y arte, 2005, pp. 113-138.
- MORENO ORTIGOSA, A., "La última monja del Monasterio de Herce", Belezos: Revista de cultura popular y tradiciones de La Rioja, N�. 12 (2010), p. 24-29

RESTOS DE PATRIMONIO CIVIL

Acceso

En el interior de la propia localidad y en las calles citadas.

Descripción

Los restos de edificios civiles en Herce son los siguientes:
- Casa parroquial: En la plaza de la Iglesia, es de mampostería de tres plantas, con imagen de Santa Ana con la Virgen. Es manierista de mediados del siglo XVI, en hornacina en templete entre columnas y frontón triangular, del siglo XVI.
- En el barrio de los Buenos casa de tres plantas del siglo XVII revocada: La planta inferior es de sillería con portada adintelada y rejas de época, las superiores de mampostería y ladrillo con herrajes de época en balcones y con escudo de medio partido de lobo encadenado a árbol y de dos lobos pasantes sur-montados por estrella y cortado de ondas. Se trata de escudo con armas de Valdeosera con leyenda Camberos. Al otro lado de la calle casona con escudo deteriorado.
- El número 16 de Barrio San Miguel tiene cuatro plantas y escudo del XVII de dos lobos con presa pasantes a árbol con bordura de leones.

Particularidades

El patrimonio civil es un claro reflejo del poder y la importancia de las familias que vivieron en la localidad.

Estado actual

En general en proceso de deterioro.

Visitas

No existen.

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Más información

- MOYA VALGAÑÓN, J. G., (y otros), Inventario artístico de Logroño y su provincia, Tomo II: Cenicero-Montalvo en Cameros, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1976,

VÍA VERDE

Acceso

Desde cualquier punto de Herce.

Descripción

Se trata de la vía del antiguo ferrocarril que se ha reconvertido en una vía verde de 34 kilómetros. Su origen está en el proceso de industrialización que sufrió la comarca del Cidacos al comienzo de los años veinte, y resultó entonces conveniente construir un ferrocarril de Calahorra a Arnedillo. En 1947 se terminó la construcción de este ferrocarril, pero su explotación arrastró una gran crisis hasta que fue definitivamente clausurado en 1966. A finales de los noventa se recuperó como vía verde, que se ha convertido hoy en un camino ecológico que permite conocer los atractivos del valle del Cidacos. Nacía en el año 1993 el Programa Vías Verdes, coordinado por la Fundación de Ferrocarriles de España (FFE), en es-trecha colaboración con las Comunidades Autónomas y el entonces Ministerio de Obras Públicas y Medio Ambiente.

Particularidades

La fuerte expansión industrial de que gozaron a finales del siglo XIX hizo que se construyera un ferrocarril a comienzos del XX desde Calahorra hasta Arnedillo para transportar los tejidos de Enciso y Munilla, el carbón de Préjano y el calzado de Arnedo, así como a numerosos pasajeros que iban al balneario de Arnedillo o a los mercados de Arnedo y Calahorra. La decadencia económica posterior hizo que este ferrocarril se extinguiera definitivamente como medio de comunicación entre el valle y la sierra. Actualmente se ha creado el pasillo o ruta verde que acompaña a la antigua vía y a las abandonadas estaciones en un paseo de gran belleza ecológica entre encinas y matorrales, donde todavía se puede contemplar el vuelo del buitre leonado, del halcón peregrino o del búho real, y practicar deportes como el senderismo y el cicloturismo.

Estado actual

Habilitada para el senderismo y los paseos en bicicletas. Iluminada.

Visitas

Acceso libre.

Imagen

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Más información

http://www.forestales.net/archivos/forestal/especial%20rioja/vias_verdes.html

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